



Tengo más de nueve años ejerciendo como psicóloga y sexóloga, tanto de forma presencial como online.
Comencé este camino con la ilusión de acompañar a personas y parejas que desean crecer, sentirse en equilibrio emocional y aprender a comunicarse desde el amor, incluso en los momentos de turbulencia.
Elegí la sexología porque suele ser la gran olvidada, incluso dentro del ámbito de la salud. No la veo como “más” ni “menos” importante: es una parte más de lo que somos. La sexualidad integra lo biológico, lo psicológico y lo emocional; por eso a veces parece compleja, y otras veces se simplifica demasiado. En mi enfoque busco darle su lugar justo, con una mirada integral y respetuosa.
Trabajo desde un enfoque personal e integrador, acompañando a cada persona a mirar su historia, sus pensamientos y emociones aprendidas, para reconocer qué aspectos le han impulsado y cuáles le están frenando. A partir de ahí, ayudamos a crear nuevas rutas cognitivas y emocionales más saludables, que le permitan avanzar con coherencia y bienestar.
Con los años he aprendido que las personas más valientes son aquellas que se atreven a mirarse por dentro, incluso cuando duele.
Quienes se acercan a esas partes vulnerables —a veces tan protegidas que parecen llenas de púas— y eligen comprender, sanar y transformarse, comienzan a sentirse llenos, congruentes y en paz consigo mismos, y eso se refleja en sus relaciones, su sexualidad y su vida cotidiana.